martes, 12 de julio de 2016

Reseña: La BIG Rabia - La BIG Rabia (Algorecords, 2016)




Cuando nace un grupo, uno de sus más grandes anhelos es conseguir un sonido propio que los distinga del resto de sus colegas. No se trata de "inventar" porque para estos momentos de la historia eso luce imposible en la música, pero sí de saber digerir las distintas influencias a las que se ha estado expuesto por años hasta obtener algo que realmente suene a ti.

En esta ocasión, el dueto chileno La BIG Rabia optó por titular a su tercer álbum igual que la banda por el hecho de que consideran que se trata de su trabajo más personal y en el que por fin lograron el sonido propio que estuvieron buscando desde que Sebastián Orellana (guitarra y voz) e Iván Molina (batería) iniciaron con el proyecto hace un lustro.

Si algo ha caracterizado al binomio es la búsqueda de nuevos retos y emprender aventuras de todo tipo. Fue por eso que para su nuevo material buscaron a un nuevo productor musical con el que sintieran afinidad y que los pudiera llevar a caminos no transitados. La respuesta llegó a través de Pedro de Dios, guitarrista y cantante español de los grupos Guadalupe Plata (aquí pueden leer nuestra entrevista con GP) y Pelo Mono.

El encuentro entre Pedro y La BIG Rabia se dio en el 2014, justo antes de que el dúo realizara su gira mexicana, cuando Guadalupe Plata ofreció una pequeña gira sudamericana y el dueto chileno fue telonero en una de las fechas. A partir de ahí surgió una pequeña amistad que se fue acrecentando con el tiempo y terminó por cuajar cuando el guitarrista aceptó ser el productor del nuevo material de los chilenos.

A diferencia de los trabajos previos de la banda (La Bestia EP, Congo Zandor y Leche & Mierda) en los que se apreciaba un sonido balanceado entre temas explosivos y otros más introspectivos, en esta ocasión se escucha el estilo del productor, quien decidió llevar al dueto por la vereda del blues infernal y el desolado bolero. Dicho de otra forma, las nueve composiciones que incluye el disco son unas panorámicas e hipnóticas postales que le cantan al amor y a su contraparte el desamor, pero siempre con el ritmo cadencioso de la batería y breves rasgueos de guitarra, como se hace notar en "Vete Ya", con su fina elegancia que le canta al despecho y una arrabalera letra al borde del llanto.

Los adoradores de los pasajes fúricos y llenos de energía que mostró el dueto en el pasado, probablemente se sientan decepcionados al escuchar su más reciente creación; sin embargo, los que busquen canciones crudas, basadas en melodías simples y más cercanas al trabajo de compositores como Tom Waits, Nick Cave y Mark Lanegan, tendrán en este material a su nuevo tesoro dorado.

Armado de la forma más simple, tan sólo con la batería de Iván y la guitarra y voz de ultratumba de Sebastián, con pequeñas colaboraciones de Pedro en la guitarra de acompañamiento, el dúo chileno se embarcó en una nueva aventura que los llevó hasta tierras desconocidas en búsqueda del sonido propio y personal que siempre estuvieron buscando y hoy, por fin encontraron.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay cosas en la vida que al escucharlas ,dices,como va a ser posible hacer melodías tan originales que te provoquen una reacción ya sea positiva o negativa,pero a su vez diferentes donde te sientes interpretado en el concepto e interpretación,muchachos no me canso de escucharlos y ADMIRARLOS y a su vez desearles un largo camino de éxitos,se lo merecen ,son lo MEJOR!!!!!