domingo, 18 de septiembre de 2016

Reseña: Los Surfer Compadres - Los Surfer Compadres In A Psychedelic Western (Mother Records, 2016)




Monterrey, conocida por ser una de las ciudades mexicanas más desarrolladas y con un alto nivel de vida, es también la culpable de dar a luz a toda una camada de agrupaciones que fueron bautizadas como "la avanzada regia" y que a lo largo de las últimas dos décadas despuntaron a nivel nacional y se colocaron en lo más alto de la pirámide musical. Pero como en todo movimiento, existen músicos que no están del todo conformes con los sonidos que dominan su entorno o que simplemente deciden apostar por ejecutar estilos minoritarios como es el caso del rock instrumental o, más en específico, la música surf.

Autodefinidos como cuatro amigos que un día decidieron montar una banda de música surf en una ciudad en la que, con la excepción de casos aislados como Los Tiburones, el género es prácticamente inexistente, la valentía de Los Surfer Compadres es de aplaudirse; sin embargo, su "novatez" también los ha hecho copiar elementos que tal vez hace una década funcionaban pero que en la actualidad son como el chiste que de tanto contarse perdió su gracia: las máscaras de luchador y el acelerado sonido que reniega de la melodía y se inclina por el facilismo de invocar al slam.

En sus redes sociales, el cuarteto confiesa que sus principales influencias musicales son Los Straitjackets (recomendamos leer nuestra entrevista con Danny Amis), Lost Acapulco (recomendamos leer nuestra entrevista con la banda) y Sr. Bikini, lo cual es bastante notorio al escuchar cualquiera de las 12 piezas que conforman su primer material titulado Los Surfer Compadres In A Psychedelic Western, en el que en realidad hay pocas reminiscencias hacia los sonidos psicodélicos o al western como indicaría el título.

Con sampleos tomados de viejas películas del cine de lucha libre mexicano que suenan al inicio de sus temas, los norteños presentan en temas como "Eyes On The Market" y "Nairobi" un potente sonido instrumental dominado por un par de guitarras electrificadas y una batería que tiene una deuda pendiente con los Ramones; por otra parte, en "No Somos Hijos de Salinas" y "The Lonely Cowboy" abandonan el sonido instrumental y Luigi The Founder, el baterista, se hace cargo de la voz para adentrarse en los terrenos del rock en su forma más tradicional.

Aparte de las composiciones propias incluidas en el álbum editado en CD y en una edición especial en vinilo color rojo, también se escucha una tercia de covers: en primera instancia el tema tradicional peruano "El Cóndor Pasa" de Daniel Alomía y la canción emblemática del cine biker "Blues Theme" de Davie Allan & The Arrows. Pero sin duda la versión más llamativa y mejor lograda es "El Corrido de Monterrey", una añeja composición de Severiano Briseño emblemática del norte del país y que ha sido interpretada por una diversa cantidad de cantantes populares y gruperos; sin embargo, ahora fue trasladada al terreno instrumental y lleno de reverberación.

En general, el cuarteto muestra en su LP debut un sonido frenético que hace pensar en Mario Bros. cuando se come una estrella; sin embargo, en su contra tiene el hecho de que existen varias decenas de bandas mexicanas que practican un estilo (musical y visual) prácticamente idéntico, lo que les resta personalidad y hace que se pierdan en el infinito océano de la clonación.



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